Tijuca a puro color

July 28, 2017

 

Visitar Río de Janeiro hace expectante a cualquier persona que se fascina con los colores y texturas, sin importar el motivo del viaje, Río se siente a energía vibrante y obviamente a caipirinha. Aunque la expectativa puede ser más alta para una persona residente de una ciudad fría como Bogotá, en la que 20º se convierte en clima caliente, porque puede pensar que desde que llega al aeropuerto, puede ver vida impresa en la arquitectura, en las calles, en la sonrisa de la gente, en la comida. Expectativas que cambian, cuando descubres una ciudad que retumba por dentro pero que carece del color en otra temporada del año distinta a la de carnaval.


Después de hacer un tour de grafiti en cualquier ciudad del mundo, las paredes se observan de una manera distinta y más, al vivir en una ciudad como Bogotá, en la que las letras e imágenes le dan una cara distinta a una ciudad que necesita decir algo más que un saludo, exclamar algo más que una emoción y reclamar algo más que un derecho.

 

Tenía mucha emoción de ver las pintadas en Río de Janeiro, porque sé que  compartimos más de una similitud en ese necesidad de expresar algo que muchos quieren oír pero muchos están más que dispuestos a oprimir.

 

Esperaba poder descifrar más mensajes ocultos, un poco de realidad mimetizada entre letras y paisajes, y aunque no me sentí impactada por lo que encontré, sí me gustó lo diferente que se ven las pintadas en Bogotá y allí. Porque el hecho de que se haya “legalizado” a su conveniencia este arte callejero, y esto haya abierto la posibilidad de encontrar un artista nuevo en cada esquina, luchando por ser más original que el otro o comunicando algo que ninguno haya dicho antes, la percepción de lo que vi fue otra, siento que al grafiti de Río aún le falta. Sin embargo, guardo la esperanza de que a mi es quien le haya faltado recorrer otras pintadas de la ciudad.

 

El primer mural que vi en Tijuca que queda justo en la rotonda más transitada de todo el tour me gustó mucho, incluso porque tenía diferentes técnicas que llamaban la atención y me hubiera encantado saber el mensaje que estaba detrás, por entender la razón de ser de cada pintada en esa pared. Una de las razones de hacer el tour del grafiti, es entender de el mensaje que quiere comunicar cada pared, y porque espero y aspiro que la persona que lidera el tour nos ayude de de una forma intuitiva, a leer cada pintada como debe ser, ya sea porque es local o porque conoce los artistas o porque interpreta la razón de ser cada uno.


Deduje de algunas pintadas que querían sobresalir más que otras, por cuestiones de reconocimiento, algunas porque representan un grupo de personas que piensan de una forma determinada o porque quieren simplemente hacer ver las calles de Río más interesantes. 


Busqué imágenes donde exigieran respeto como ciudadanos a la corrupción de su sistema político, también letras donde expresarán el orgullo y sentido de pertenencia por sus ancestros, por su cultura o composiciones que integraran lo que significa para ellos su cultura, la mujer, la tierra, sus playas. 

 

Lastimosamente no encontré, vi caras puntiagudas, imágenes hipster coloridas, caricaturas y muchas letras pero letras egocéntricas, obviamente no puedo ignorar los murales con los que me sentí conectada, porque más de uno que me dejó fascinada por la cantidad de color que encontré, por las letras ocultas que estaban, o porque eran tan raros que buscaba más que un patrón característico del artista, sólo me faltó entender la inspiración y causa de muchos artistas callejeros.

 

El lío entre crews, las quijadas características de Eco y las letras de Fame, fueron algunas de las cosas más representativas del grafiti en Tijuca, recuerdo dos piezas, mis favoritas. Importantes y claves del recorrido. La primera obra, un mural alusivo a Gaia de Airá Ocrespo en una plaza junto al Teatro Municipal Ziembiski, frente a la estación de metro São Francisco Xavier. 

 

La segunda, sin duda, fue el mural gigante que se encuentra en el 153 de la avenida Gabriela Prado Maia Ribeiro. Obra realizada por Nhobi y Caze.

 

En ambos curiosamente, habían muchos mensajes ocultos descifrados, divertidos de entender, el color de las imágenes fue clave, colores que significaban Brasil, y una imagen metafórica sobre el papel del grafitero en Brasil. Quiero cambiar la imagen que me quedó del grafiti allí, de pronto conociendo el arte de Sao Paulo o del norte de Río, porque estoy segura que quien se quedó corta fui yo, no Río, tu no. 

 

 

 

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